La escultura estadounidense empezó a desarrollar líneas más abstractas de expresión durante la década de 1930, cuando los artistas entraron en contacto con obras europeas contemporáneas, bien de forma directa o a través de fotografías. Alexander Calder, por ejemplo, recibió una gran influencia del pintor holandés Piet Mondrian que se reflejaría luego en sus esculturas y pinturas abstractas realizadas con colores puros.
Calder alcanzó fama internacional con su escultura móvil, y sus stábiles o esculturas inmóviles. Inspirado en las esculturas hechas con piezas soldadas de Picasso y Julio González, David Smith realizó obras en acero soldado como Paisaje del río Hudson (1951, Museo Whitney de Arte Americano, Nueva York). Su serie titulada Cubi, a la que pertenece Cubi I (1963, Instituto de Arte de Detroit), consiste en varias obras de grandes dimensiones inspiradas en el cubismo. En dicha serie se puede apreciar cómo pule y corroe las superficies de acero inoxidable con un diseño caligráfico repetitivo para reflejar la luz.
En la década de 1930 Joseph Cornell, muy influenciado por el surrealismo, realizó esculturas tridimensionales de cajas pintadas y assemblage de objetos heterogéneos, con los que lograba una atmósfera de misterio. De inspiración contraria son los de Louise Nevelson, grandes construcciones abstractas y monocromáticas, diseñadas como instalaciones. Están compuestas de objetos utilitarios, por lo general trozos de muebles contenidos dentro de marcos de madera como si fuesen cajas. Isamu Noguchi realizó obras de una elegante sencillez en las que combina la abstracción europea con las formas tradicionales japonesas.
Reuben Nakian, que en la década de 1940 pasó del estilo figurativo a una semi-abstracción, trabajó tanto en metal como en terracota y realizó esculturas inspiradas en la mitología. Otros escultores abstractos son Richard Lippold, conocido por sus construcciones colgantes en metal y alambre y Harry Bertoia, que utilizó varillas de acero muy finas ensambladas de forma que pudieran vibrar. Theodore Roszak realizó construcciones de formas muy libres en las que utilizaba el acero soldado con otros metales, como en Flor de espiga (1948, Museo Whitney de Arte Americano). Herbert Ferber, influenciado por el expresionismo abstracto, creó una construcción de metal de grandes dimensiones, Y el arbusto no se consumió (1951), para la fachada de la sinagoga B'nai Israel, en Millburn, Nueva Jersey.
La obra de Ferber fue uno de los primeros ejemplos del nuevo renacimiento que combinaba escultura y arquitectura en las iglesias. Seymour Lipton hizo escultura biomórfica compuesta de planchas de metal soldadas, como en Floración selvática (1954, Galería de Arte de la Universidad de Yale, New Haven, Connecticut), y Mark di Suvero es conocido por sus enormes construcciones al aire libre, en las que a veces utiliza vigas de acero, como en Ik Ook (1971-1972, colección privada) y elementos móviles.
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